Proyectos · Transformación de PH · Villa Luro, CABA
PH Moreto
Fue mi casa durante seis años. Un PH al fondo de 40 m² que creció sobre su propia estructura, abriéndose al pino del vecino.
De 40 a 100 m² cubiertos + 40 m² descubiertos.
Problema
El pasillo de acceso, el gran defecto de los PH al fondo. Por eso el precio era bajo: la oferta de compra se calculó para que alcanzara también para la obra. Y el patio techado escondía lo mejor del lote: el pino enorme del vecino.
El pasillo de acceso: de un corredor angosto a una galería con luz cenital.
Idea
Destechar el patio y reemplazar la pared de la cocina por un ventanal de casi doble altura.
El pino del lote vecino también estaba en un PH. Unificar dueños para vender a una constructora es muy difícil, y sacar un pino así es carísimo: su permanencia estaba prácticamente asegurada. Valía la pena abrirle la casa. Hoy, desde la puerta de entrada ya se ve el pulmón de manzana.
El patio tenía techo. Así quedó apenas se sacó, y así terminó: con el ventanal de la cocina abriéndose a la luz.
La cocina: la bovedilla original, a la vista.
Transformación
Un PH al fondo, solo en planta baja, de 40 m². Las intervenciones anteriores le restaban: un baño agregado en medio de la nave del living, un techito de tejas en el acceso y el patio techado.
Se demolieron el baño mal ubicado, el techito del acceso y la pared de la cocina; nada más. Una losa chica techó el final del pasillo y se lo sumó a la cocina: ya no se entra por el patio, sino directo al ambiente, mirando el patio y el fondo. Arriba, ese mismo sector dio lugar al escritorio.
La bovedilla original quedó a la vista en la cocina y, con una capa de compresión, soporta la ampliación de arriba: dos dormitorios, un baño y una terraza. El piso de la terraza se hizo con los ladrillones que sobraron del techo.
En el fondo, la vieja parrilla se transformó en una parrilla empotrada, con plantas colgando desde arriba.
El fondo, al comienzo de la obra y terminado: la vieja parrilla, ahora empotrada entre plantas.
Arriba, sobre la bovedilla: uno de los dormitorios nuevos.
La terraza, mientras se levantaba la ampliación y terminada: el piso, con los ladrillones que sobraron del techo, frente al pino.
El pino que valía la pena abrir, y los materiales que quedaron a la vista.
Resultado
100 m² cubiertos y 40 m² descubiertos, donde antes había 40. Se conservaron los muros y los techos de bovedilla: el 90 % de la estructura original.
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