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Casas con Patio

Lucía Sómmaro, arquitecta en Mercedes

Arquitecta FADU-UBA · Docente universitaria en la UPE

Lucía Sómmaro en una obra, con casco blanco, frente a una pared sin revocar y una ventana con persiana de madera.

De chica cambiaba los muebles de mi casa de lugar, una y otra vez. A los diez años, sin que nadie me lo enseñara, ya dibujaba plantas y recortaba de las revistas los ambientes que me gustaban. Nunca dudé de qué quería ser. Todavía hoy no puedo mirar un lugar sin pensar cómo podría ser más bello y más práctico. Desde que dejé mi casa familiar, siempre viví en casas que diseñé yo: de ahí aprendo, todos los días, qué funciona y qué no.

Soy Lucía Sómmaro, arquitecta egresada de la FADU-UBA y docente universitaria en la UPE. Durante casi veinte años proyecté y dirigí obras en Buenos Aires y zona oeste. Hoy vivo y construyo en Mercedes, donde sigo trabajando en casas nuevas, transformaciones y reconversiones.

Me interesa descubrir las posibilidades de una casa. Reconocer una buena proporción, una abertura que merece recuperarse o una relación con el exterior que todavía no está aprovechada. Muchas veces, el potencial aparece al mirar de otra manera lo que ya está.

Antes de intervenir, necesito entender: cómo está construida la casa, cómo recibe el sol, qué vistas ofrece y cómo quieren vivir quienes la habitan. A partir de ahí pruebo alternativas, dibujo y ajusto hasta encontrar una idea que ordene el proyecto. Busco que las decisiones tengan una razón y que se sostengan entre sí, desde la distribución hasta el detalle de un mueble.

Las casas antiguas ocupan un lugar especial en mi trabajo. Me atraen sus materiales, sus alturas y las huellas de otras formas de habitar. Trabajar con ellas implica reconocer qué vale la pena conservar y qué necesita cambiar para acompañar la vida actual. Una reforma puede recuperar su carácter y, al mismo tiempo, incorporar espacios y soluciones contemporáneas.

Esa mirada también está presente cuando proyecto una casa nueva. La orientación, la luz, la ventilación y el vínculo con el verde son parte del proyecto desde el comienzo. Me interesan especialmente los patios, las galerías y los semicubiertos: lugares donde la vida cotidiana puede extenderse al aire libre.

Para mí, el verde es parte de la arquitectura, no un agregado. Hice cursos de jardinería y huerta en la Facultad de Agronomía de la UBA, y elijo las plantas pensando en el sol de cada estación y en el cuidado que van a necesitar. Por eso, aunque sea un lugar chico, resuelvo el riego con sistemas simples, que no encarecen la obra.

También diseño mobiliario a medida y me encargo de su fabricación en un taller familiar. Esa cercanía con la fabricación me permite pensar cómo se construyen las ideas y cuidar su relación con el conjunto.

Casas con Patio reúne esta manera de entender la arquitectura. Busco crear casas prácticas, con materiales que envejezcan bien y espacios que puedan acompañar los cambios de quienes las viven. Casas que simplifiquen la vida y que den ganas de habitar.

Cuando propongo algo, digo también qué mantenimiento va a necesitar. La decisión es tuya, pero informada: apunto a casas que no esclavicen a quienes las viven.

La arquitectura debería poder conectar el pasado con el presente, y servir al futuro.

Una cinta métrica apoyada sobre el canto de un muro de ladrillo revocado, en plena obra, sostenida por las manos de un trabajador.

Una casa que lleva cien años en pie no necesariamente agotó su vida útil.

Antes de proyectar, se mide.

No hay nada más sustentable que transformar lo que ya está construido.

Se instaló la idea de que lo sustentable es construir de nuevo, con tecnología eficiente. Pero esa cuenta empieza tarde: deja afuera lo que costó fabricar los materiales, transportarlos y hacer la obra. Ese carbono se gasta antes de que alguien viva en la casa, y no se recupera.

Una casa que ya existe tiene ese costo pagado. Por eso, antes de pensar en demoler, miro qué se puede conservar: la estructura, los muros, las aberturas, materiales que hoy cuesta mucho conseguir. No es nostalgia: es carácter, calidad constructiva y sentido común.

Y cuando proyecto una casa nueva, la pienso para que dure: buena orientación, ventilación cruzada y materiales que envejezcan bien.

más carbono incorporado al construir una casa nueva que al reformar la existente.

Historic England, 2019

En veinte años trabajé en escalas muy distintas, de una escuela a una casa.

¿Tenés una casa y no sabés por dónde empezar?

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